CARTA A “ES DEMASIADO ESFUERZO” Y “NO VALE LA PENA”

Estimad@ _________:

Te escribo esta carta para que puedas quedarte y revisitar, si lo deseas, mi opinión acerca del debate que hemos tenido en las últimas sesiones. Parece que puedes estar cayendo en el desánimo, con ganas de abandonar. La verdad es que te entiendo. Es difícil. Duro. No es casualidad que os llamemos VALIENTES. Lo que ocurre es que creo que hay algunos errores en tus opiniones, y otros mayores en tus decisiones. Veamos:

a) “es demasiado esfuerzo”: entiendo que lo puede parecer. Suelo pedirte que hagas tareas. Que salgas a caminar, que te esfuerces por salir del ciclo de pensamientos y conductas negativas, que practiques mindfulness, que mires dentro de ti todo el potencial y lo valioso que hay, que hagas técnicas de psicología positiva, que leas libros de Thich Nhat Hanh y Seligman como si no hubiese un mañana. ¡Claro!, cuántas cosas. Que implican esfuerzo, mucho esfuerzo. Sobre todo ver lo positivo dentro de nosotros… “luchar” contra nuestros hábitos negativos. Pero… ¿es verdad que no puedes?, ¿es demasiado esfuerzo?

Pero entonces, cómo es que si has podido, aquellos meses que te encontraste mejor, vencer tus miedos, meditar (incluso aunque fuese duro y llorases sin parar), hasta ir a probar clases de baile que te daba pánico. Y oye, hasta acabaste disfrutándolo y comprobando que no eres tan bicho raro como pensabas. Y luego… vuelven los pensamientos negativos y piensas que es demasiado esfuerzo y no vale la pena.

Pero entonces, si es demasiado esfuerzo… ¿no me dices que estás peor cuando dejas de esforzarte? ¿cómo será tu vida si abandonas tu autocuidado? Te dejarás ir pasando tus vacaciones en casa, tirado como un mueble viendo la televisión (dos muebles mirándose, ¡qué curioso!), y de vez en cuando entregándote a placeres vanos, que te motivan en el momento pero estás fatal cuando acaban… y te das perfecta cuenta que no solucionan el problema, sino que lo potencian. Cada vez te encuentras peor, porque te decepcionas.

¿Qué sucede entonces?

  1. es demasiado esfuerzo, que no merece la pena
  2. no esforzarte te hace encontrarte cada vez peor.

CARTA A “ES DEMASIADO ESFUERZO” Y “NO VALE LA PENA”

Yo te lo explico: tu solución es la número 1. ¿por qué estoy tan seguro? Te lo puedo demostrar: lo que te pasa es que tienes miedo. Sabes que detrás de tu esfuerzo está la vida. Y nunca te has atrevido a abrirte a ella. Piensas que no eres suficientemente bueno, y tu cabeza se llena de cosas negativas que pueden pasar cuando lo hagas. Y algunas de ellas se cumplirán, o incluso aparecerán algunas peores aún de las que imaginaste. Y aún así, esto es muchísimo mejor que la opción 2. Tú mismo lo has visto, no es un intento mío de convencerte. Cuando te has esforzado te has sentido mucho mejor, y has vivido cosas que te gustaron. Si rechazas la opción 1 estás cayendo en la trampa del corto plazo, de lo fácil, la zona de confort o como quieras llamarlo. Porque no es de confort. Piensas que no hay peligro ni esfuerzo si te pasas tres días viendo la tele. Pero es FALSO. Luego te sientes fatal, y es normal, porque sabes que estás tirando el gran regalo de la vida por la borda. Así que ese malestar te requiere muchísimo esfuerzo: levantarte de la cama sin ánimo, no tener energías ni para cocinar ni comer ni hacer nada. ¡VAYA SI HAY ESFUERZO AHÍ!

Por lo tanto hemos resuelto el enigma. NO es demasiado esfuerzo. Si no te esfuerzas, te sientes cada vez peor y eso requerirá mucha más energía tuya. Así que la decisión es clara: tienes que esforzarte, y puedes empezar por lo que te resulte más fácil, e ir poco a poco trabajando en la vida que quieres. Vencer la trampa del corto plazo (que sufrimos todos al levantarnos, ir a trabajar, ponernos a limpiar, a hacer deporte, a afrontar algo difícil, … y no sólo no pasa nada, sino que estamos forjando nuestra voluntad, nuestra valentía, y de paso diseñando nuestra vida a nuestro gusto), afrontar el miedo y descubrir, como ya has hecho otras veces, que cada paso de CRECIMIENTO te genera felicidad. Puedes sentir el orgullo. Compruebas que no era tan difícil como pensabas. Experimentas un entusiasmo que sólo te debes a ti, a tu valentía de vivir sabiamente. PUEDES EMPEZAR AHORA MISMO. Ofrécete ese regalo

b) “No vale la pena”: también todas esas creencias autodestructivas que llevan acompañándote tanto tiempo, pueden fácilmente llevarte a leer esto desacreditando, etiquetándolo como charla barata de psicólogo. Pues discutamos también sobre el valor de la decisión. ¿Seguir sin afrontar la tarea del CRECIMIENTO –que por cierto, creo que todos deberíamos tener, ya que quien más y quien menos tiene en su interior múltiples heridas, y si no las trabaja acabará transmitiéndoselas a sus compañeros, hijos, vecinos, etc.- sí vale la pena? Podrías intentar demostrarlo como yo te demostré la decisión acerca del esfuerzo. ¿Qué será de tu vida? ¿Mirarás pasar las horas del reloj, sabiendo que cada día te criticas más, te encierras más, permites una mayor adicción a aquello que te alivia temporal (e ineficazmente) tu vacío y tu dolor? ¿considerarás incluso el suicidio, acabando con todas tus infinitas posibilidades de vida, de sensaciones, de pensamientos bonitos, creativos, bellos, de emociones tan positivas que te harán olvidar lo malo?¿pondrás la vista en tus dedos, sabiendo que estás dejando escapar entre ellos aquello que todos queremos? Sí, sí, lo sabes bien. Que te escuchen, te entiendan, te hagan reír, te abracen y te amen, sin tener que pagar por ello. Abrirte a conocer, a compartir, a ver en los ojos de otros que tienes la suficiente dignidad y valor para recibir amor. A disfrutar de vivir en calma, renunciando a atormentarte mentalmente, habiéndole quitado el alimento a tus miedos, a tu crítica, a tu exigencia, para poder por fin disfrutar de cada paso y de cada maravilla que la vida tiene para nosotros. Incluso las malas noticias, se lloran, se pasan y también nos ayudan a crecer. De ahí viene la expresión “valer la pena” y no de renunciar a luchar por esa vida sabia y feliz, que no es sólo nuestro derecho, sino también NUESTRO DEBER. Y cada minuto que le quites a la autocrítica, merece la alegría. Cada segundo que sonrías sinceramente, vale muchísimo. Cada vez que utilices esa valentía que tienes para hacer de tu vida algo bonito, ESTÁS CUMPLIENDO TU DEBER Y TU SUEÑO¡

Atrévete a vencer tus miedos… y ATRÉVETE A SER FELIZ

PDTA: PositivArte ha creado esta lista de reproducción en la que recopilamos vídeos de Motivación.

Iago Taibo Corsanego

 

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